Premiada película chilena ganadora en Cannes llegará a San Pedro de Atacama junto a actriz de su elenco

La exhibición de “La Misteriosa Mirada del Flamenco” incluirá un conversatorio con Paula Dinamarca (“Mamá Boa”), actriz del elenco de la cinta dirigida por Diego Céspedes y reconocida internacionalmente tras su paso por el Festival de Cannes.

Una de las películas chilenas más reconocidas del último tiempo llegará a San Pedro de Atacama. La Fundación de Cultura de San Pedro de Atacama exhibirá gratuitamente “La Misteriosa Mirada del Flamenco”, cinta dirigida por Diego Céspedes y galardonada en el Festival de Cannes, en una jornada que además incluirá un conversatorio con una de las actrices de la producción.

La actividad se desarrollará el próximo 27 de junio a las 18:00 horas en el Centro de Eventos Coyo Antai y forma parte de la programación impulsada por la Fundación de Cultura en el marco del Mes del Orgullo, promoviendo espacios de encuentro, reflexión y diálogo a través del cine y la cultura.

La exhibición contará con la participación especial de Paula Dinamarca (“Mamá Boa”), actriz integrante del elenco de la película, quien compartirá con la comunidad sus experiencias en torno al proceso creativo y los temas abordados por la obra.

Tras la proyección, desde las 20:00 horas, se realizará el conversatorio “Después de la Mirada: reflexión, memoria y encuentro”, instancia abierta al público que buscará generar un espacio de diálogo sobre diversidad, identidad, memoria y los desafíos que enfrentan las disidencias sexo-genéricas en distintos territorios del país.

La película, ambientada en el norte de Chile, ha sido ampliamente destacada por la crítica especializada y por su capacidad para abordar, desde una mirada sensible y humana, historias vinculadas a la exclusión, la búsqueda de identidad y las distintas formas de resistencia presentes en las comunidades.

La actividad forma parte del compromiso de la Fundación de Cultura de San Pedro de Atacama por acercar a la comunidad obras cinematográficas de relevancia nacional e internacional, fortaleciendo además espacios de participación y reflexión en torno a temas culturales y sociales contemporáneos.

La entrada es gratuita y requiere ticket previo. Las entradas pueden retirarse sin costo desde el 18 de junio en las dependencias de la Fundación de Cultura de San Pedro de Atacama, ubicadas en el Pueblo de Artesanos, junto al Terminal de Buses.

La invitación está dirigida a toda la comunidad para ser parte de una jornada que reunirá cine, cultura y reflexión, en torno a una de las producciones chilenas más destacadas del último año y a una conversación necesaria sobre diversidad, memoria y convivencia.

SAN PEDRO DE ATACAMA

Es un ícono cultural que combina historia, arte y naturaleza. Sus construcciones de adobe y piedra son la puerta de entrada a las maravillas del altiplano. La iglesia de San Pedro, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas espectaculares, reflejan la historia y diversidad cultural. El Pukará de Quitor simboliza la resistencia atacameña.

PEINE

A 2,800 metros, combina historia y naturaleza con viviendas de adobe y piedra. La iglesia de San Roque, del siglo XVIII, y el cementerio con vistas al Salar de Atacama son espacios de reflexión y conexión con tradiciones funerarias. Peine también es ideal para descubrir misterios arqueológicos y paisajes naturales, destacando la agricultura en terrazas y la producción de quinua.

SOCAIRE

En el paisaje andino, presenta terrazas agrícolas que desafían la aridez del altiplano. Las construcciones de piedra volcánica y adobe reflejan la adaptación ingeniosa de sus habitantes. La iglesia de San Bartolomé, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas panorámicas destacan la conexión con el entorno. Socaire es un punto de partida para explorar el Salar de Atacama.

CAMAR

Un pintoresco pueblo con construcciones de adobe y techos de paja, destaca por su iglesia del siglo XIX con arte sacro y un cementerio a 3,800 metros de altitud, adornado con flores y objetos personales. Rodeado de montañas, ofrece paisajes espectaculares y rutas de senderismo. Sus festividades, como la fiesta patronal de San Antonio, reflejan la rica tradición y fe de la comunidad.

TALABRE

A 4,200 metros, Talabre ofrece vistas majestuosas del volcán Lascar y otros picos andinos. Sus tradiciones agrícolas y pastoriles perduran en un entorno desafiante. La capilla local es el centro de la comunidad, y las rutas hacia los campos de lava del volcán Lascar atraen a los aventureros.

TOCONAO

Con sus construcciones de piedra liparita, transforma un entorno árido en un oasis agrícola. La iglesia de San Lucas y el cementerio elevado son emblemáticos del pueblo. La producción de vino artesanal y la Vendimia muestran la conexión de Toconao con la tierra. El Valle de Jere resalta la riqueza agrícola en contraste con el desierto circundante.

GUATIN

A 3,900 metros, es un pequeño poblado donde piedra volcánica y adobe se combinan en viviendas duraderas. Rodeado de cactus y formaciones rocosas, el pueblo mantiene ritos ancestrales. Su capilla sencilla y el cementerio pequeño honran a los difuntos, y las festividades celebran la conexión con la naturaleza desértica.

MATANCILLA

Situado a 3,800 metros de altitud, Matancilla muestra la adaptabilidad humana con sus construcciones de adobe y piedra. Las técnicas ancestrales en viviendas con techos de caña y barro reflejan la capacidad de sus habitantes para prosperar. Este pueblo, centro agrícola y espiritual, conserva tradiciones vivas en su capilla y cementerio.

RÍO GRANDE

Un bastión agrícola en un paisaje árido, ha evolucionado a lo largo de los siglos. Las construcciones de piedra y adobe con techos de paja resisten el tiempo, y la iglesia local, uno de los templos más antiguos, refleja la arquitectura colonial del siglo XVIII. El cementerio en la colina y el río que cruza el pueblo son vitales para la comunidad y sus campos.

MACHUCA

A 4,000 metros sobre el nivel del mar, Machuca destaca por su arquitectura de adobe y techos de paja de ichu, preservando las tradiciones ancestrales. Este enclave andino, fundamental en las rutas de pastoreo y comercio atacameñas, es famoso por su legado cultural. La iglesia de San Santiago del siglo XIX y el cementerio con vistas al altiplano narran la resistencia de la comunidad a lo largo del tiempo.