PUEBLO DE ARTESANOS

Fundada en el año 1993, la Agrupación de Artesanos Licancabur es una sociedad formada por un grupo de artesanos interesados en rescatar la artesanía atacameña y contemporánea, entre sus miembros fundadores destaca la Sra. Evangelista Soza Flores (QEPD), artesana textil y cultora del pueblo Lickanantay.

Desde sus comienzos, la agrupación ha apostado por profesionalizar la producción y buscar nuevos mercados para la venta de sus obras. Actualmente, cada pieza elaborada y comercializada es producida por las manos de los artesanos.

En los diferentes talleres del Pueblo de Artesanos encontrarás prendas confeccionadas en lana con diversas técnicas, tejidos en telar y a palillo. También podrás descubrir orfebrería de calidad, cerámica en todas sus formas, esculturas, piezas en mosaico, pintura, artesanías en piedra y madera de cactus, así como prendas y calzado en cuero.

La Agrupación de Artesanos Licancabur apuesta desde el año 1993 por las artes y los oficios en San Pedro de Atacama, consolidándose como un espacio lleno de creatividad. Aquí, los artesanos son los guardianes del alma cultural, transformando la tradición en obras únicas que cuentan historias y encienden emociones.

El Pueblo de Artesanos puedes encontrarlo en Calle Tumisa s/n (a un costado del Terminal de Buses).

Adriana y Nolvia Puca Soza

“Somos hermanas herederas de las técnicas de nuestra Madre Evangelista Soza, quien nos dejó un extenso legado en la Artesanía Textil.

A través de los años, hemos sido incansables manteniendo viva la herencia de nuestros antepasados, dedicándonos con fervor a la creación de productos elaborados con lana de llamas y ovejas, resultado del delicado proceso de crianza, cuidado y esquilado de estos nobles animales del altiplano.

Nuestra labor no se limita a la mera obtención de la materia prima, sino que abarca cada fase de transformación que da vida a nuestras creaciones.

La lana, tras ser cuidadosamente limpiada, cae en nuestras manos que, con maestría y paciencia, hilamos cada fibra, entrelazando pasado y presente en cada hebra que conforman nuestros tejidos; En cada movimiento de nuestros dedos fusionamos los conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación, con la pasión y el amor que un verdadero Artesano posee.”

Carmen Salvatierra Vilca

“Comencé a hilar desde los cinco años de edad, luego comencé a tejer a los ocho años en un telar pequeño, enseñada por mi madre.

Pertenezco al Pueblo de Artesanos desde el año 2013, siendo parte de este colectivo aquí en San Pedro de Atacama, mi fuerte son las lanas de llama y alpaca.

Utilizo la técnica del telar a dos pedales, fabricando varias prendas entre ellas mantas, bufandas, gorros, echarpes, también ocupo la técnica de palillos para la fabricación de diferentes piezas y así voy hilando y tejiendo el Arte de la Artesanía Textil heredada por mi madre.

También realizo pedidos especiales para quienes lo requieran, sean todos bienvenidos a disfrutar mi trabajo y a llevarse un trozo de mi amor en cada prenda realizada.”

Edith Vera Pinto

“Vine a San Pedro de Atacama madura en trayectoria, después de varios estudios.

He llegado aquí al Pueblo de Artesanos, hace varios años atrás, hasta la fecha siendo parte de sus fundadoras, estoy en este quehacer por vocación, y eso me llevó a estudiar Arte con la certeza de vivir de los oficios como la cerámica, he creado diversos productos con técnicas ancestrales y contemporáneas.

Siempre me he dado el tiempo para hacer esculturas, dibujar y pintar, formando de esta manera parte activa de la APECH, Asociación de Pintores y Escultores de nuestro país.

Por ello sostengo que la Artesanía no está enmarcada solo en límites de técnicas, eso para mi en lo personal no aplica, por que he vivido un amplio ámbito de crear libremente, y tener una línea que refleje una búsqueda permanente; La poesía acompaña mucho mi trabajo, enfatizando también el entorno social sensible.”

Nely del Carmen Marín Cortés

“Desde los siete años me di cuenta que me gustaba andar con mis palitos para aprender a tejer, desde allí me di cuenta que lo mío eran las humanidades y opté por irme a estudiar a un técnico donde aprendí el tejido y el bordado.

Mi vida ha sido el Arte, los colores y formas que me dan energía para seguir el día a día, sé diferentes técnicas como el bordado en cinta. Lana y así varias otras; Comenzamos cinco Mujeres el año 1992 levantando este espacio llamado Pueblo de Artesanos, aquí en mi espacio encontrarán diferentes trabajos de estación, como prendas de vestir en lana, hilos y todo lo que sea posible tejer por mis manos.

Sé técnicas en crochet, macramé, palillos, y telar de estaca.

Todo lo que hay en mi espacio es hecho con mucho amor y dedicación para quien lo lleve.“

Nora Pino Vines

“Mi idea en trabajar el cuero de salmón partió por un tema como un producto de desecho industrial que es, siendo una recuperación de este con lo que yo hago.

Pertenezco al Pueblo de Artesanos con mis creaciones que van desde calzados, para Hombre y Mujer, sandalias, chaquetas y varios otros productos en cuero de salmón.

Así como también realizo diferentes tipos de Artesanías con diferentes tipos de técnicas y materiales, siempre estoy en la búsqueda incesante de la creación de un nuevo producto para ustedes quienes me visitan y compran mi Arte.”

José Manuel Pino

“Soy Orfebre autodidacta, perteneciente al Pueblo de Artesanos desde hace ya varios años.

Oriundo de Valparaíso, con treinta años de trayectoria, gran parte de la cuál he construido viajando por Sudamérica.

Especialista en la utilización de metales reciclados y piedras del desierto; Elaboro creativas y finas réplicas Precolombinas tales como anillos, aros, y pulseras.

Te invito a visitar mi espacio y a fascinarte con mi trabajo único y hecho a mano.”

CULTURA
Las tradiciones, las costumbres, los ritos, las creencias, la historia y la lengua, son parte de la cultura ancestral de este territorio indígena, la Lickana. Un lugar que se enriquece con la interculturalidad de los pueblos vecinos, de las personas que llegan desde diferentes lugares para aportar al desarrollo local, siendo fundamental generar instancias que fomenten el intercambio y sinergia entre quienes componen nuestra comuna

SAN PEDRO DE ATACAMA

Es un ícono cultural que combina historia, arte y naturaleza. Sus construcciones de adobe y piedra son la puerta de entrada a las maravillas del altiplano. La iglesia de San Pedro, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas espectaculares, reflejan la historia y diversidad cultural. El Pukará de Quitor simboliza la resistencia atacameña.

PEINE

A 2,800 metros, combina historia y naturaleza con viviendas de adobe y piedra. La iglesia de San Roque, del siglo XVIII, y el cementerio con vistas al Salar de Atacama son espacios de reflexión y conexión con tradiciones funerarias. Peine también es ideal para descubrir misterios arqueológicos y paisajes naturales, destacando la agricultura en terrazas y la producción de quinua.

SOCAIRE

En el paisaje andino, presenta terrazas agrícolas que desafían la aridez del altiplano. Las construcciones de piedra volcánica y adobe reflejan la adaptación ingeniosa de sus habitantes. La iglesia de San Bartolomé, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas panorámicas destacan la conexión con el entorno. Socaire es un punto de partida para explorar el Salar de Atacama.

CAMAR

Un pintoresco pueblo con construcciones de adobe y techos de paja, destaca por su iglesia del siglo XIX con arte sacro y un cementerio a 3,800 metros de altitud, adornado con flores y objetos personales. Rodeado de montañas, ofrece paisajes espectaculares y rutas de senderismo. Sus festividades, como la fiesta patronal de San Antonio, reflejan la rica tradición y fe de la comunidad.

TALABRE

A 4,200 metros, Talabre ofrece vistas majestuosas del volcán Lascar y otros picos andinos. Sus tradiciones agrícolas y pastoriles perduran en un entorno desafiante. La capilla local es el centro de la comunidad, y las rutas hacia los campos de lava del volcán Lascar atraen a los aventureros.

TOCONAO

Con sus construcciones de piedra liparita, transforma un entorno árido en un oasis agrícola. La iglesia de San Lucas y el cementerio elevado son emblemáticos del pueblo. La producción de vino artesanal y la Vendimia muestran la conexión de Toconao con la tierra. El Valle de Jere resalta la riqueza agrícola en contraste con el desierto circundante.

GUATIN

A 3,900 metros, es un pequeño poblado donde piedra volcánica y adobe se combinan en viviendas duraderas. Rodeado de cactus y formaciones rocosas, el pueblo mantiene ritos ancestrales. Su capilla sencilla y el cementerio pequeño honran a los difuntos, y las festividades celebran la conexión con la naturaleza desértica.

MATANCILLA

Situado a 3,800 metros de altitud, Matancilla muestra la adaptabilidad humana con sus construcciones de adobe y piedra. Las técnicas ancestrales en viviendas con techos de caña y barro reflejan la capacidad de sus habitantes para prosperar. Este pueblo, centro agrícola y espiritual, conserva tradiciones vivas en su capilla y cementerio.

RÍO GRANDE

Un bastión agrícola en un paisaje árido, ha evolucionado a lo largo de los siglos. Las construcciones de piedra y adobe con techos de paja resisten el tiempo, y la iglesia local, uno de los templos más antiguos, refleja la arquitectura colonial del siglo XVIII. El cementerio en la colina y el río que cruza el pueblo son vitales para la comunidad y sus campos.

MACHUCA

A 4,000 metros sobre el nivel del mar, Machuca destaca por su arquitectura de adobe y techos de paja de ichu, preservando las tradiciones ancestrales. Este enclave andino, fundamental en las rutas de pastoreo y comercio atacameñas, es famoso por su legado cultural. La iglesia de San Santiago del siglo XIX y el cementerio con vistas al altiplano narran la resistencia de la comunidad a lo largo del tiempo.