San Pedro de Atacama se prepara para el Encuentro Silvoagropecuario y de la Agricultura Familiar Campesina 2026

La iniciativa se realizará este 28 y 29 de agosto en la Plaza de San Pedro de Atacama, reuniendo a agricultores, ganaderos, productores y a la comunidad en torno al intercambio de saberes, prácticas tradicionales y los desafíos de la actividad agrícola en el territorio.

Durante los días 28 y 29 de agosto, la Plaza de San Pedro de Atacama será escenario del Encuentro Silvoagropecuario y de la Agricultura Familiar Campesina 2026, iniciativa impulsada por la Municipalidad de San Pedro de Atacama, con el apoyo de la Fundación de Cultura de San Pedro de Atacama, el Comité Local SIPAM y la Asociación de Regantes y Agricultores de San Pedro de Atacama (ARASPA).

El encuentro busca generar un espacio de encuentro en torno al trabajo de la tierra y relevar los conocimientos, prácticas y oficios vinculados a la actividad agrícola y ganadera de la comuna. La programación, abierta a toda la comunidad, contempla talleres prácticos, espacios de conversación, exposiciones, intercambio de semillas, una feria silvoagropecuaria y música en vivo, con actividades gratuitas durante ambas jornadas.

A través de talleres de elaboración de almácigos y asociación de cultivos, tejido con brea, bordado de flora y fauna nativa, elaboración de aloja y uso y propiedades de hierbas medicinales, la actividad permitirá compartir conocimientos y prácticas vinculadas al territorio. Los talleres se realizarán el viernes 28 a las 15:30 horas y el sábado 29 a las 10:30 y 15:00 horas, y serán gratuitos, incluyendo los materiales necesarios para su realización.

La programación también contempla espacios de aprendizaje y reflexión sobre el patrimonio natural y agrícola del territorio. El viernes, a las 17:00 horas, se realizará la exposición “Conservación de Flora y Fauna Nativa”, a cargo del investigador Diego Aramayo Valle.

A esto se sumará, a las 17:00 horas del sábado, el conversatorio “Experiencias del Comité Local SIPANM San Pedro de Atacama”, junto a su representante, Juan Valdés López, para abordar la protección de la agricultura y las tradiciones ancestrales del territorio.

Uno de los temas centrales será también la gestión del agua y la importancia de los sistemas de riego. En este ámbito, se presentará de manera permanente la exposición “Sistema de riego, patrimonio valioso en el desierto”, desarrollada junto a las Asociaciones de Regantes y Agricultores de los ríos San Pedro y Vilama. La muestra busca visibilizar la gestión hídrica local y generar conciencia sobre el cuidado de las redes de regadío.

El encuentro también permitirá recuperar una práctica de intercambio comunitario como el trueque, mediante el espacio de intercambio de semillas libres, donde los participantes podrán compartir semillas, plantas, esquejes, herramientas e insumos agrícolas, fortaleciendo el intercambio de saberes y recursos entre quienes participan de la actividad.

Durante ambas jornadas se desarrollará además una feria silvoagropecuaria, donde productores locales podrán exhibir frutos de temporada, plantas, insumos agrícolas, artesanías con identidad territorial y subproductos como arropes y harinas, acercando a la comunidad parte del trabajo que se desarrolla cotidianamente en el territorio. La feria abrirá el viernes a las 10:00 horas, junto con la ceremonia inaugural, y el sábado desde las 09:00 horas.

“Este encuentro es una oportunidad para agradecer y destacar todo lo que significa nuestra identidad local a través de la actividad silvoagropecuaria. Queremos relevar el trabajo de nuestros agricultores, ganaderos y productores, generando también espacios para compartir conocimientos, conocer productos locales y conversar sobre las distintas temáticas que hoy enfrenta el agro y la ganadería en nuestra comuna”, señaló el alcalde de la comuna de San Pedro de Atacama, Justo Zuleta Santander.

La programación contempla también espacios culturales para cerrar cada jornada. El viernes 28, a las 19:00 horas, se presentará Arak Mayu junto a Sumaq Urpilay, mientras que el sábado 29, a las 18:30 horas, se presentará el Coro Comunitario Hoyrickoi, seguido de un concierto de Arak Mayu junto a Sumaq Urpilay. Ambas jornadas finalizarán a las 20:00 horas.

La inauguración del encuentro se realizará el viernes 28 de agosto a las 10:00 horas, en una instancia abierta a toda la comunidad. De esta manera, el Encuentro Silvoagropecuario y de la Agricultura Familiar Campesina 2026 busca generar un espacio para reencontrarse con las tradiciones, la cultura y el trabajo de la tierra, poniendo en valor los conocimientos y prácticas que forman parte de la identidad y el patrimonio vivo de San Pedro de Atacama.

SAN PEDRO DE ATACAMA

Es un ícono cultural que combina historia, arte y naturaleza. Sus construcciones de adobe y piedra son la puerta de entrada a las maravillas del altiplano. La iglesia de San Pedro, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas espectaculares, reflejan la historia y diversidad cultural. El Pukará de Quitor simboliza la resistencia atacameña.

PEINE

A 2,800 metros, combina historia y naturaleza con viviendas de adobe y piedra. La iglesia de San Roque, del siglo XVIII, y el cementerio con vistas al Salar de Atacama son espacios de reflexión y conexión con tradiciones funerarias. Peine también es ideal para descubrir misterios arqueológicos y paisajes naturales, destacando la agricultura en terrazas y la producción de quinua.

SOCAIRE

En el paisaje andino, presenta terrazas agrícolas que desafían la aridez del altiplano. Las construcciones de piedra volcánica y adobe reflejan la adaptación ingeniosa de sus habitantes. La iglesia de San Bartolomé, con retablos coloniales, y el cementerio con vistas panorámicas destacan la conexión con el entorno. Socaire es un punto de partida para explorar el Salar de Atacama.

CAMAR

Un pintoresco pueblo con construcciones de adobe y techos de paja, destaca por su iglesia del siglo XIX con arte sacro y un cementerio a 3,800 metros de altitud, adornado con flores y objetos personales. Rodeado de montañas, ofrece paisajes espectaculares y rutas de senderismo. Sus festividades, como la fiesta patronal de San Antonio, reflejan la rica tradición y fe de la comunidad.

TALABRE

A 4,200 metros, Talabre ofrece vistas majestuosas del volcán Lascar y otros picos andinos. Sus tradiciones agrícolas y pastoriles perduran en un entorno desafiante. La capilla local es el centro de la comunidad, y las rutas hacia los campos de lava del volcán Lascar atraen a los aventureros.

TOCONAO

Con sus construcciones de piedra liparita, transforma un entorno árido en un oasis agrícola. La iglesia de San Lucas y el cementerio elevado son emblemáticos del pueblo. La producción de vino artesanal y la Vendimia muestran la conexión de Toconao con la tierra. El Valle de Jere resalta la riqueza agrícola en contraste con el desierto circundante.

GUATIN

A 3,900 metros, es un pequeño poblado donde piedra volcánica y adobe se combinan en viviendas duraderas. Rodeado de cactus y formaciones rocosas, el pueblo mantiene ritos ancestrales. Su capilla sencilla y el cementerio pequeño honran a los difuntos, y las festividades celebran la conexión con la naturaleza desértica.

MATANCILLA

Situado a 3,800 metros de altitud, Matancilla muestra la adaptabilidad humana con sus construcciones de adobe y piedra. Las técnicas ancestrales en viviendas con techos de caña y barro reflejan la capacidad de sus habitantes para prosperar. Este pueblo, centro agrícola y espiritual, conserva tradiciones vivas en su capilla y cementerio.

RÍO GRANDE

Un bastión agrícola en un paisaje árido, ha evolucionado a lo largo de los siglos. Las construcciones de piedra y adobe con techos de paja resisten el tiempo, y la iglesia local, uno de los templos más antiguos, refleja la arquitectura colonial del siglo XVIII. El cementerio en la colina y el río que cruza el pueblo son vitales para la comunidad y sus campos.

MACHUCA

A 4,000 metros sobre el nivel del mar, Machuca destaca por su arquitectura de adobe y techos de paja de ichu, preservando las tradiciones ancestrales. Este enclave andino, fundamental en las rutas de pastoreo y comercio atacameñas, es famoso por su legado cultural. La iglesia de San Santiago del siglo XIX y el cementerio con vistas al altiplano narran la resistencia de la comunidad a lo largo del tiempo.